Educación y control de la voz hablada

Educación y control de la voz hablada

Fonema

Curso presencial

Sevilla


Precio a consultar

El creador de este Curso se ha basado en su experiencia para desarrollar un método de enseñanza que ayude al ciudadano, independientemente de cual sea su profesión, a respirar y expresarse mejor.

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Sedes

Localización

Fecha inicio

Sevilla

Temario completo de este curso

Empezaremos aprendiendo a distinguir y a practicar los tres tipos correctos de respiración: diafragmática, costal y costo-diafragmática-abdominal o completa, y a utilizar y beneficiarnos de la musculatura torácica-abdominal, cuyo músculo principal es el diafragma, pero donde también intervienen otros, principalmente los intercostales internos y externos en el tórax, los oblicuos y transversos en el abdomen y los músculos pélvicos. En la inspiración, el diafragma desciende presionando el suelo pélvico hacia abajo, lo que provoca la contracción de los músculos que lo forman: elevador del ano, coccígeo y esfínter externo. En la espiración, son estos músculos los que, al estirarse, comienzan la presión ascendente que nos permite que el aire ejerza la presión necesaria en las cuerdas vocales (presión subglótica) para que se produzca el sonido. Cuanta más fuerza ejerza esa presión más riqueza de sonido obtendremos. Ese sonido que se produce a nivel de las cuerdas vocales es lo que se llama tono fundamental. Es casi inaudible y todavía no podemos hablar de voz. Son las cavidades de resonancia las que agregan los armónicos que permiten que ese sonido adquiera timbre y volumen. La faringe es el resonador principal, ayudada por la boca y la parte posterior de la nariz, con la importantísima intervención del velo del paladar. Aprenderemos a utilizarlas, ya que esas cavidades de resonancia pueden favorecer o entorpecer la emisión de la voz. Si son flexibles, si tienen elasticidad, conseguiremos lo que se denomina “una voz redonda”. Si por el contrario el espacio resonador es rígido o poco elástico, el timbre resulta más pobre y la voz no tiene el volumen ni la riqueza armónica suficiente, llegando incluso a dificultar la vibración de las cuerdas vocales. Es lo que se llama “una voz apagada”. Aprenderemos también a relajar y ejercitar los músculos del cuello, de la mandíbula, de los labios, de la lengua, no sólo para ayudar a esa resonancia sino también para mejorar la articulación y la entonación. Las últimas horas del curso se dedicarán a las connotaciones propias de cada profesión, incidiendo especialmente en:



Alumnos en la puerta


* Técnicas Respiratorias
* Postura Corporal
* Prevención de disfonías y riesgos laborales
* Intensidad y volumen en la voz
* Articulación, dicción, entonación y modulación
* Impostación y resonancia
* Registro, tono y volumen adecuado a cada ocasión
* Leer en voz alta
* Hablar en público
* Lenguaje mímico asociado a las palabras


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