El inglés es indudablemente el lenguaje de los negocios y el chino es la lengua más hablada en todo el planeta. Sin embargo, a la hora de lanzarse a aprender un nuevo idioma hay otras opciones: lenguas minoritarias fuera de sus países de origen que cotizan al alza precisamente por eso, porque pocos son los que las dominan. ¿Te van las minorías?

El ruso, el árabe, el japonés, el polaco, el holandés o el sueco… son lenguas que no estudia la mayoría de la gente. Quien se decide a iniciarse en una de ellas lo hace casi siempre movido por la pasión de acercarse a un lenguaje y a una cultura exóticos. ¿Cuántos fans del manga no habrán soñado con hablar japonés? Éstos son idiomas de moda, que muchos estudian simplemente por la innegable atracción de lo raro. Lo que sucede es que, a la larga, dominar una de estas lenguas fuera de sus países puede reportar grandes beneficios y ofrecer inesperadas opciones laborales. Y es que ser minoritario también tiene sus ventajas.

Muchas veces, los primeros sorprendidos con los resultados son los propios estudiantes. ¿Cuantas personas han visto a su hobby convertirse en su modus vivendi? Estudiar por el simple placer de hacerlo es algo que funciona. Para empezar, todos sabemos que para conocer una nueva lengua hay que dedicarle horas y esfuerzo. Nada mejor que tener nuestra motivación asegurada para que nuestros avances sean mucho más rápidos. Esto es algo muy frecuente en las aulas de los idiomas minoritarios.

Profesionales muy buscados
Las ventajas de dominar una de estas lenguas son claras en diversas profesiones. Un traductor de polaco, holandés o ruso cobra un 50% más que uno de inglés. En el caso del árabe, el japonés o el turco, el incremento de tarifa puede ser de hasta el 80%. El rumano por su parte es un idioma muy valorado por las numerosas multinacionales que han trasladado su producción a Europa del Este. En todos estos casos, además de mejores sueldos, uno se encuentra con que la competencia también es mucho menor.

Entre las nuevas lenguas en alza destaca el ruso, hablado por más de 200 millones de personas en la Federación Rusa, Ucrania, Bielorusia y otras repúblicas de la ex-URSS. Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU y el más hablado de los idiomas eslavos, siendo el cuarto idioma más hablado del mundo.

Como sucede con el mandarín, el japonés o el árabe, aprender la lengua rusa es difícil porque, además de tener otro tipo de alfabeto, cuenta con una gramática compleja y diferente de la inglesa o la española. Por otro lado, fonéticamente, el ruso resulta ser muy similar al español, con sonidos familiares como la jota. Lo aconsejable es asistir a clases porque tratar de aprenderlo deforma autodidacta puede llevar muchísimo tiempo. En cuanto al alfabeto cirílico, lo más importante es tener una buena memoria para memorizar los caracteres. En total, unas 3.000 personas estudian ruso en España.

Dónde estudiar ruso
Si te decides a entrar a formar parte de esta minoría privilegiada de los que hablan lenguas más exóticas que el inglés, el francés o el alemán, verás que, aunque la oferta de cursos es más limitada, los centros de idiomas cada vez se están abriendo más a esta modalidad, que gana día tras día en demanda. Las escuelas oficiales de idiomas son la opción más tradicional y las clases presenciales pueden ayudarte a familiarizarte con lenguas y alfabetos tan alejados del tuyo. Por otro lado las redes sociales de internet pueden ser otra opción a valorar que puedes compaginar con las clases.

No hay opciones para estudiar ruso en la escuela secundaria española, pero sí se puede acudir a las universidades, a las escuelas oficiales o a fundaciones privadas. Muchos centros ofrecen interesantes propuestas como la organización de viajes y cursos de verano o la concesión de premios que incentivan el buen trabajo de los traductores del ruso al español. Una posibilidad bastante económica, son las escuelas oficiales. Aunque no lo dan en todas, sí puede aprenderse ruso en las de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Zaragoza, Tarragona, Gerona, Bilbao, Málaga o Palma de Mallorca. Sin embargo, siguen siendo las universidades las líderes en el aprendizaje de las lenguas más desconocidas. Y es en este ámbito en el que surgen nuevas iniciativas para potenciar la ya creciente voluntad de los alumnos.