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C?mo convertirse en un buen formador

C?mo convertirse en un buen formador

Por claros que est?n los objetivos y las metas de la formaci?n, ?nicamente ser? posible alcanzarlos si el formador utiliza m?todos eficaces. Por tanto, la pregunta es la siguiente: ?alguien ha formado al formador? La capacidad del formador para exponer el material realmente marca una diferencia.

El formador tiene que plantearse diversas t?cnicas de ense?anza: utilizar una actitud adecuada, no apoyarse en las diapositivas como si se tratara de unas muletas, ser consciente de la elecci?n realizada con respecto a la modulaci?n de voz y al lenguaje, mantener el contacto visual y repetir la informaci?n. Vamos a examinar los consejos para formar al formador.

[ Variedad de m?todos ]

Cuando se trata de formaci?n para empleados, ?es realmente v?lido un patr?n para todos? Quiz? sea un enfoque v?lido para algunas prendas de ropa, pero, desde luego, no para la formaci?n. Es decir, un ?nico m?todo no ser? el m?todo ?ptimo para todos los participantes, puesto que algunas personas responden mejor a los est?mulos visuales, otras a los est?mulos verbales y otras a las experiencias pr?cticas. ?Consecuencia? Sea cual sea el m?todo utilizado, deber suscitar inter?s para que los empleados participen activamente en la exposici?n.

  • La actitud. El formador debe compartir su pasi?n por el tema y el material para que los participantes reflejen esa misma pasi?n. Marta era una formadora que se ocupaba de aclimatar a las personas nuevas en la empresa a sus puestos de trabajo. Aunque era una profesional veterana y de gran val?a, su actitud hacia la formaci?n no transmit?a precisamente entusiasmo: hombros ca?dos, expresi?n vac?a y cadencia de voz mon?tona. A los nuevos profesionales les resultaba muy dif?cil sentirse entusiasmados cuando la actitud reflejada en todas y cada una de las horas de su formaci?n era trivial y descuidada.
  • Presentaciones. Uno de los errores m?s habituales cometidos en las sesiones de formaci?n consiste en proyectar diapositivas, transparencias o presentaciones de PowerPoint que no aportan nada nuevo a lo que se est? viendo en la pantalla.

    El formador tiene que ampliar lo que aparece en la pantalla y hablar con los participantes; no basta con que se dirija a ellos. Otro error habitual consiste en que el formador formula preguntas v?lidas y, a continuaci?n, las contesta sin dar a los asistentes la oportunidad de reflexionar sobre ellas, evaluarlas y despu?s responderlas. No es probable que tenga lugar una intensa reflexi?n o evaluaci?n cuando el formador responde autom?ticamente a cada pregunta.

  • Voz y lenguaje. La variaci?n del volumen, el tono y la inflexi?n de la voz puede resultar muy ?til. No es muy probable que a los asistentes les parezca interesante la exposici?n de una persona mon?tona. Adem?s, los formadores deben evitar los malos h?bitos.

    Un formador que, por lo dem?s, era muy eficaz ten?a la mala costumbre de terminar cada frase con «?Vale?»: «Nuestro objetivo hoy es…, ?vale?», «Lo siguiente que deben recordar es…, ?vale?», «Este aspecto resulta especialmente importante…, ?vale?». Despu?s de una hora m?s o menos, los participantes buscaban desesperadamente la salida m?s cercana. El m?todo de este formador no «vale».

  • Contacto visual. Otra equivocaci?n muy extendida consiste en predicar una cosa y hacer otra. Los participantes en sesiones de formaci?n detectar?n r?pidamente a los formadores hip?critas. Harold era un formador que dec?a a los participantes en las sesiones que deb?an siempre mantener un buen contacto visual con los clientes.

    Mientras dec?a esto, sol?a mirar por la ventana, observando la actividad que se desarrollaba en el exterior del edificio, cosa que los asistentes pod?an interpretar como una acci?n deliberada para conseguir un mayor efecto. No era el caso. Harold ten?a la costumbre de mirar por la ventana mientras hablaba, incluso cuando se reun?a con clientes.

  • Repetici?n. La repetici?n, en especial de los aspectos m?s importantes, es esencial. Como saben todos los educadores profesionales, cuando se expone una serie de cuestiones o se presenta un material a lo largo de un per?odo prolongado de tiempo, las cuestiones expuestas en primer y ?ltimo lugar tienen m?s probabilidades de ser recordadas por los asistentes.

    El material presentado en la parte intermedia de la exposici?n corre un gran riesgo de ser olvidado. Por este motivo, se debe realizar un esfuerzo consciente por reiterar y reforzar ese material, y siempre resulta conveniente efectuar un resumen final de los aspectos m?s importantes. Por tanto, aseg?rese de que las sesiones terminan con un resumen que diga, por ejemplo, lo siguiente: «He aqu? lo que hemos aprendido hoy».

  • Recuerdos duraderos. Por ?ltimo, los buenos formadores siempre tienen material escrito (por ejemplo, esquemas, res?menes, diagramas, gr?ficos, etc.) que los participantes pueden llevarse al finalizar las sesiones.

    Normalmente, los materiales se distribuyen antes de que la sesi?n comience, pero no siempre es la decisi?n m?s acertada. Si los asistentes pueden utilizar los materiales que se les entregan para seguir la exposici?n de una forma interactiva, estupendo; no obstante, si los materiales van a distraer su atenci?n del programa, lo mejor que puede hacer el formador es repartirlos cuando est? m?s avanzada la sesi?n o a su conclusi?n.

    Resulta contraproducente que los participantes dediquen buena parte de la sesi?n a ojear el material para averiguar lo que viene a continuaci?n. No obstante, en cualquier caso, es imprescindible que los alumnos tengan materiales que puedan ser objeto de consulta y revisi?n en el futuro.

    Debe usted asegurarse de que la formaci?n no se detenga en las sesiones formales del programa. Lo ideal es que se organice un seguimiento y un programa con mentores, donde los profesionales puedan aprender de modelos de funci?n consolidados.

    No obstante, es fundamental que los mentores seleccionados se ofrezcan voluntariamente para la tarea. El profesional senior debe tener un deseo sincero de actuar como mentor del profesional junior. El mentor y el pupilo tienen que poder observarse rec?procamente en acci?n, sentir que tienen libertad para formular preguntas y elaborar conjuntamente un plan de desarrollo personal para el pupilo.

Recapitulando: nuevamente son las ocho de la ma?ana (o quiz? un poco m?s tarde). Las personas cogen sus correspondientes refrigerios (algo m?s que el t?pico caf? con bollo), pero en esta ocasi?n est?n animadas, muestran inter?s y prev?n una edificante sesi?n de formaci?n productiva. De usted depende: ?van a considerar la sesi?n como una ocasi?n para aprender o como el momento de salir corriendo?

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