Jack Twachtman cobra cinco dólares al día por colgar un cartel de su barba.

En dos semanas, Jack Twachtman se licenciará en publicidad, aunque por lo visto, su sector evoluciona tan rápido que ya está participando en una iniciativa de la que no habla ninguno de sus libros. El vecino de Jacksonville es una de las caras (y soporte) de la modalidad publicitaria llamada ‘beardvertising’.

El juego de palabras explica mucho: Beard (Barba) + Advertising (Anuncio) y la teoría es bastante fácil de resumir. La empresa de publicidad homónima alquila barbas para colgar pequeños letreros de las mismas. Resulta complicado pensar en marcas que puedan estar interesadas en hacer una ‘campaña barbuda’, aunque los fabricantes de máquinas de afeitar son carne de cañón.

Por poner su barba al servicio de los creativos, Twachtman recibe cinco dólares al día. El joven reconoce que su “pequeño negocio” no le va a hacer rico pero quién sabe, quizá algún día aparezca en los libros de texto.

El estudiante de Florida ha encontrado la manera de sacar algo de dinero de su barba. Que por cierto ha dejado crecer durante dos años para asegurarse anunciantes. En este caso, la empresa que se publicita es la compañía Dollar Shave Club,  que se ha sumado a las pocas empresas que se atreven con el ‘beardvertising’. La empresa estadounidense ofrece tarifas planas de cuchillas de afeitar: pagas una tarifa mensual fija y ellos te mandas las maquinillas a casa.

Fuente: lainformación.com

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