| Home > Las ‘stock options’ |
| Las ‘stock options’ |
|
La utilizaci?n de las stock options como mecanismo retributivo experiment? una expansi?n inusitada a finales de los noventa de forma paralela con la tendencia alcista de las cotizaciones burs?tiles hasta fechas muy recientes, todo ello a pesar de que la regulaci?n de estos incentivos es m?nima. Sin embargo, ?ltimamente se ha puesto en cuesti?n la conjunci?n de objetivos de los distintos agentes beneficiarios y los accionistas, circunstancia agravada por la crisis burs?til junto con el recorte de los beneficios empresariales y los esc?ndalos financieros protagonizados por destacadas empresas. Las corrientes de opini?n ya no son tan favorables a la raz?n de ser de estos mecanismos incentivadores, por lo que se solicita una completa reestructuraci?n. Por otra parte, la reforma fiscal que entr? en vigor en Espa?a en enero de 2003 introdujo novedades importantes sobre el r?gimen de estas retribuciones, al impedir que las ventajas fiscales se apliquen en aquellos planes que no se dirijan a la totalidad de la plantilla, lo que en opini?n de muchos analistas frenar? su uso. Ello ha generado un cierto escepticismo en cuanto a las ventajas de la utilizaci?n de este tipo de instrumento, si bien el debate deber?a centrarse sobre el gobierno corporativo de las empresas y la valoraci?n y tratamiento contable de estas operaciones, m?s que sobre su idoneidad, pues sus aspectos positivos se han reconocido ampliamente. [ ?Qu? objetivos persiguen? ] La implantaci?n en Espa?a de las stock options ha constituido una de las t?cnicas retributivas que m?s ?xito y notoriedad ha alcanzado en los ?ltimos a?os, y han sido t?midamente acogidas por nuestra normativa por medio de la Ley 55/1999, de 29 de diciembre, de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social. Todo ello frente a la tradici?n observada en los pa?ses anglosajones como f?rmula habitual ?en sus inicios? de remunerar la fidelidad de los directivos de las compa??as, principalmente los altos ejecutivos, aunque con el tiempo se convirtieron en un sistema de compensaci?n extensible al personal de otros niveles del organigrama de la empresa. El prop?sito perseguido con las mismas es el de actuar como mecanismo interno de control de las actuaciones de los administradores, ejecutivos o empleados, as? como contribuir a potenciar el sentimiento de pertenencia a la organizaci?n. Bajo la premisa de maximizaci?n de la riqueza de los accionistas, el cual se traduce en la maximizaci?n del valor de mercado de la sociedad, a priori, una buena forma de incentivar que el comportamiento de aqu?llos se identifique con dicho objetivo es retribuir dichos cargos con opciones de compra sobre acciones de la propia empresa de acuerdo con el crecimiento de la cotizaci?n de las mismas. Para que este sistema de retribuci?n a largo plazo funcione con correcci?n, resulta obvio que la tendencia en la cotizaci?n de las acciones de la compa??a debe ser alcista, circunstancia que hoy d?a no se produce ante la situaci?n de debilidad de las bolsas de valores. Sin embargo, no deja de ser menos cierto que ante esta coyuntura parecer?a l?gico confiar en esta modalidad, pues los bajos precios de las acciones posibilitar?an importantes ganancias si la ejecuci?n de dichos planes tiene lugar a medio o largo plazo con precios m?s elevados. En todo caso, el objetivo de rentabilidad puede verse relegado a un segundo plano ante la actitud de los directivos de inflar el valor de las acciones, y en muchos casos, como ha ocurrido con la estrepitosa ca?da de Enron o WorldCom, a costa de anticipar beneficios de forma ficticia. [ Problemas que ocasiona ] El enorme descontento de los inversores, organizaciones sindicales, partidos pol?ticos y otros agentes tanto sociales como econ?micos respecto a la remuneraci?n de los directivos de las empresas, ha puesto en entredicho la alineaci?n de intereses y los v?nculos de identificaci?n entre ?stos y los accionistas, a lo que habr?a que a?adir el hecho de que la mayor parte de los beneficiarios vende sus acciones una vez ejercidas las opciones. Por ello, la idea inicial de convertirlos en propietarios para de esta forma alinearse con los intereses de los socios no parece sostenerse con fuerza. Por otro lado, debe tenerse en cuenta el perjuicio que ocasiona a los accionistas por cuanto que estos sistemas conllevan una reducci?n de los beneficios por acci?n; en algunos casos, incluso, ante el elevado n?mero de acciones en circulaci?n de la empresa, ?sta se ve obligada a ejecutar operaciones de recompra de acciones con cargo a sus disponibilidades l?quidas, con el consiguiente perjuicio para los accionistas. [ Posibles alternativas ] Lo cierto es que, cuando la coyuntura es favorable, si los beneficios empresariales y la cotizaci?n de las acciones crecen, estos m?todos pueden suponer una remuneraci?n que dif?cilmente guarda un paralelismo con la eficacia lograda en la gesti?n y la rentabilidad de la empresa. Por ello, muchos pronunciamientos se inclinan a que esta f?rmula retributiva se complemente con otros sistemas que permitan neutralizar, o cuando menos suavizar, los vaivenes transitorios de la coyuntura ajenos a dicha eficacia (Fondevila Roca, 2001, p. 9-10). Seg?n la firma de consultor?a Pearl Meyer & Partner, las 200 compa??as m?s importantes de Estados Unidos cuentan con m?s de un 15% de sus acciones destinadas a planes de opciones, representando las stock options m?s del 60% de las retribuciones concedidas a los directores ejecutivos. © Ediciones Deusto |
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!