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Las competencias emocionales del l?der

Las competencias emocionales del l?der

Las competencias emocionales marcan sistem?ticamente la diferencia entre liderazgo de alto o bajo rendimiento, con independencia de las variables sectoriales, geogr?ficas o culturales que puedan encontrarse.

Estas capacidades se agrupan en cuatro categor?as b?sicas: autoconocimiento, autogesti?n, conocimiento social y gesti?n de las relaciones. No hay una f?rmula fija para el liderazgo, pero los l?deres m?s eficaces muestran invariablemente una masa cr?tica de capacidades en cada uno de estos cuatro ?mbitos.

[ Autoconocimiento ]

El conocimiento de las propias emociones es el punto de partida y condici?n sine qua non para el liderazgo efectivo. Quien no conoce sus emociones no puede dirigirlas ni comprender las de los dem?s, y menos a?n gestionarlas.

Los l?deres autoconscientes perciben sus se?ales internas y comprenden c?mo afectan a su persona y a su trabajo mucho antes de llegar a una «explosi?n emocional» y perder el control de la situaci?n. Bien al contrario, saben averiguar sus causas reales y encontrar v?as para encauzarlas.

Este conocimiento se basa en la comprensi?n de las propias capacidades y limitaciones, de los propios valores y motivaciones. Sin esta claridad y sinceridad para con uno mismo y los dem?s, se toman decisiones que desencadenan tormentas interiores por contradicci?n con valores ocultos, pero vivamente sentidos, en lugar de la energ?a generada por una buena sinton?a interior.

La convicci?n y la autenticidad son, a su vez, requisito esencial para producir efecto entre los destinatarios del liderazgo.

Los valores son ideas emocionalmente subrayadas, l?neas de preferencia que constituyen la llave de sentimientos positivos y potenciadores de la acci?n. La motivaci?n en el trabajo consiste precisamente en buscar estas ?reas de coincidencia gratificadora entre la labor desempe?ada y los valores personales. Ninguna motivaci?n externa puede impulsar a las personas a dar lo mejor de s? mismas.

La intuici?n, una capacidad esencial del liderazgo, es tambi?n fruto de este autoconocimiento. La ciencia nos ense?a ahora que las emociones son parte de la racionalidad, no algo opuesto a ella. El cerebro guarda registros de cantidades ingentes de informaci?n y los recupera selectivamente en funci?n de marcas emocionales.

As?, no ofrece este resultado en forma de palabras, sino de «buenas sensaciones». La sinton?a con los propios sentimientos ayuda a encontrar el significado subyacente y tomar mejores decisiones.

[ Autogesti?n ]

La gesti?n de las propias emociones libera a la persona de la tiran?a de sus sentimientos y aporta la claridad mental y la energ?a concentrada necesarias para liderar. El l?der despliega un entusiasmo estimulante porque conoce, asume y dirige sus emociones.

Los sentimientos son altamente contagiosos. Por eso, la primera tarea del l?der es mantener una buena higiene afectiva: gestionar bien sus propias emociones antes de gestionar las de los dem?s, impedir que los vaivenes de su persona privada invadan y perjudiquen sus relaciones en el trabajo.

Los l?deres capaces de mantenerse optimistas y motivados incluso bajo una intensa presi?n irradian sentimientos positivos que crean resonancia y encauzan a todo el grupo hacia el m?ximo rendimiento en un marco de confianza, bienestar y justicia.

La competitividad y la capacidad de cambio dependen crucialmente de esta forma de inteligencia emocional. El mayor acto de responsabilidad de un l?der es controlar su propio estado mental.

[ Conocimiento social ]

La capacidad de empat?a o sinton?a positiva con los sentimientos ajenos en la comunicaci?n es la condici?n previa para que el l?der pueda decir y hacer lo oportuno en cada momento.

El dise?o de bucle abierto de nuestro cerebro produce espont?neamente esa resonancia l?mbica por la que los sentimientos respectivos van influy?ndose mutuamente, y cuando la relaci?n es positiva, el resultado es un «concierto emocional» generador de entusiasmo y creatividad.

Un l?der sin empat?a estar? inevitablemente «fuera de onda» respecto a su equipo, y sus palabras y actos desencadenar?n reacciones negativas en ?l.

En el ?mbito de la empresa, a?n no se valora suficientemente la importancia de esta capacidad de sinton?a afectiva: muy pocas veces se reconoce y recompensa. Sin embargo, la empat?a supone tener en cuenta los sentimientos de los colaboradores y tomar decisiones inteligentes que los encaucen hacia los objetivos.

El l?der emocionalmente inteligente es tambi?n capaz de expresar su mensaje de modo conmovedor para otros, porque sus emociones son aut?nticas y positivas. La visi?n constructiva del l?der motiva al grupo para la acci?n en torno a un objetivo com?n. Anima a permanecer en la empresa a los colaboradores con mayor talento.

[ Gesti?n de las relaciones ]

Hablar de gesti?n de las relaciones equivale a hablar de gesti?n de las emociones ajenas. Una vez sintonizado con sus propios valores, dominada su situaci?n emocional y conectado con los valores colectivos, el l?der puede gestionar las relaciones del grupo generando resonancia para maximizar su productividad.

El radar emocional de los destinatarios detecta autom?ticamente la falsedad, de modo que el primer paso es la autenticidad con respecto a los sentimientos propios. No se trata, sin embargo, de actuar de modo «amistoso», aunque esto sea deseable, sino orientado al fin de encauzar a las personas en la direcci?n estrat?gica u operativa correcta.

Parad?jicamente, a medida que aumenta el trabajo a distancia (por tel?fono o e-mail), la gesti?n de las relaciones adquiere una importancia creciente. La progresiva complejidad y transfuncionalidad de la labor directiva refuerza tambi?n esta importancia. Si alg?n grupo necesita especialmente maximizar su eficacia en este campo, es sin duda el equipo de alta direcci?n.

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